Rafael Sánchez Ferlosio

El passat 1 d’abril de 2019 va morir l’escriptor, pensador i assagista Rafael Sánchez Ferlosio als 91 anys d’edat. Tot i que més conegut per algunes obres de narrativa com Alfanhuí o El Jarama, entre altres, destaca en la seva obra l’enorme habilitat i domini de la llengua, m’atreviria a dir la seva enginyeria lingüística materialitzada en l’assaig. Sánchez Ferlosio dirigeix la seva intricada i eixuta prosa cap a la crítica lúcida, a voltes ferotge, de la realitat política i cultural espanyola. Vet aquí a tall d’exemple un parell dels seus aforismes o construccions amb to literari extretes d’un dels seus llibre: “Vendrán más años malos y nos harán más ciegos”.

Salva Clarós

(Cura tomado a prueba para subalterno en la sede vaticana)

Por los interminables, resplandecientes mármoles jaspeados, veteados, nubiformes, herrumbrados, broncíneos, fogueados, en trenes de corredores y convoyes de salones, el veloz, rectilíneo, silencioso pedaleo de zapatitos negros permanentemente relustrándose al frote con el flotante, casi levitante, susurrar de la sotana, más reverentemente disminuido en su insignificancia a cada nueva, agreste, oronda, asténica, ceñuda, inflamada, envenenada, mazarínea, richeliesca púrpura cruzada, con la sonrisa lela, prieta, práctica del siempre disponible y siempre servicial adulador congénito profundo.

Ideologuemas

Como todas las muletillas verbales, “un merecido descanso” y “una sana alegría” son expresiones ideológicamente marcadas. La anteposición estereotípica de “merecido” o “sana” parece indicar que el ocio (“descanso”) y el goce (“alegría”) son, en sí mismos, tal como se crían en el campo, plantas bravías, malas y dañinas, y que hay que someterlos, respectivamente, al tratamiento del merecimiento y la salud. La represión ha proscrito el descanso y la alegría como cosas malas, caídas en pecado, que tienen que pedir perdón y hacer penitencia. El descanso tiene que presentar la tarjeta perforada que demuestre que “ha fichado” en el reloj de control de su centro de trabajo, o, más propiamente, “centro de cansancio”. A su vez, la alegría tiene que presentar el certificado médico que acredite de ella haber “dado negativo” tras haber sido sometida a las correspondientes pruebas antidroga, controles antialcohólicos y profilaxis antivenéreas, o, más precisamente, “anticoncupiscentes”, oficialmente exigidas

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